Sé que bajar solos 2 kg no es haber bajado una tonelada, pero me los noto mucho y sobre todo en las piernas, me levanto con la panza mas hundida, y de repente me encuentro pensando en dejar de comer esto y aquello otro, o me frustra haber cenado con mi novio cuando llevo cerca de dos meses sin cenar... En esos momentos en que me doy cuenta de que me he convertido en una adicta.
Una adicta a pasar hambre, una adicta al control, una adicta a pasar de la comida y creerme campeona olímpica por eso... Una adicta a la delgadez.
La única razón por la que no he dejado de desayunar a pesar de todas las calorías que me "ahorraría", es porque no quiero terminar de ser eso, una adicta.
Pero, cómo no sucumbir ante los placeres de semejante adicción si me siento tan bien? Cómo no querer morir de inanición cuando es algo mágico lo que me hace sentir?
Sí, estoy hablando como una enferma mental, pero por lo menos me doy cuenta de eso, no?
Es muy delgada la línea entre hacer las cosas bien o saludablemente, y esta necesidad que siento de matarme de hambre, de comer cada vez menos, de no cenar, de no merendar, de no desayunar, de no comer nunca más. Es tan fácil desviarse...
No estoy diciendo que quiera hacer o que estoy próxima a perderme a mí misma dentro de esto, pero, qué fácil sería, no?
Me peso mañana, ya veremos que noticias traigo. :)
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jueves, 12 de septiembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
Coming back
Ayer me encontré revisando mi blog, como hacía mucho que no hacía, y me encontré comentarios de personas divinas que me han extrañado en mi ausencia. Creo que solo por eso he decidido volver a escribir.
Primero que nada, no he estado escribiendo porque todo este tema con la comida me haya deprimido tanto, sino porque la facultad se me vino jodida y no encontré tiempo para escribir un poco. Sobre todo cuando una tiene un novio que no ve en toda la semana y quiere estar todo el rato libre que se pueda a su lado. Así que, no se preocupen: no estuve tan mal. :)
Me pasé todo agosto actuando erráticamente: la primera semana, lloré; la segunda semana, intenté matarme de hambre; la tercera, decidí concientizarme con hacer vida semana; y ahora ya he retomado el ritmo con todo: con la comida, con el ejercicio, con mi vida.
Decidí que ya que no podía evitar pesar lo que pesaba, no por eso tenía que maltratarme y actuar desde el odio. Para que las cosas salgan bien, hay que actuar desde la paciencia y desde el amor propio, aunque cueste. Esta "revelación divina" (que todas conocemos, a fin de cuentas), cambió mucho mi perspectiva desde hace dos semanas. Llevo dos semanas de mejor ánimo, y los llantos de mi última crisis se han esfumado, gracias a Dios.
Decidí reordenar la actividad física, y he pasado en 3 semanas de hacer 20 minutos de ejercicio, a hacer los 50 minutos que durante la semana que viene quiero llevar a 1 hora diaria.
También ordené mi comida, y hago un desayuno liviano, almuerzo moderamente, y hago una colación entre la merienda y la cena con té o café, y eso es todo. Aunque mis calorías siguen rondando entre las 400 a 600 calorías, me siento mucho mejor. Obviamente, esto tiene excepciones, como hoy que almorzé con la familia de mi novio y debo haber comido más de 1000 en una sola comida, pero, saben qué? No me preocupa: mañana es lunes, y se lavan todos los pecados.
Ayer, me animé a pesarme, y estoy en 55kg, que sigue siendo vergonzoso, pero, ¡se esta moviendo la balanza a mi favor! Y esa me levanta muchísimo el ánimo. Sobre todo cuando para fines de septiembre quería tener ese peso, así que, cambiaré mi meta del mes, y procuraré volver al 54 para fin de mes. No me pongo metas ambiciosas, como verán. La idea es ir de a poco, y sentirme bien, caramba.
Luego de tantos meses de oscuridad, me siento mucho mejor, y ahora que estoy sinceramente comprometida con mi causa, me doy cuenta de cuánto estoy avanzando. :)
Bueno, no escribo más por el momento, para no hacer esto más largo, pero, durante esta semana voy a estar pasando para seguir comentando como estoy. :)
Las quiero a todas, y agradezco sus comentarios con el corazón!
Tal vez no hubiese vuelta de no ser por ustedes. :)
Hasta la próxima!
Primero que nada, no he estado escribiendo porque todo este tema con la comida me haya deprimido tanto, sino porque la facultad se me vino jodida y no encontré tiempo para escribir un poco. Sobre todo cuando una tiene un novio que no ve en toda la semana y quiere estar todo el rato libre que se pueda a su lado. Así que, no se preocupen: no estuve tan mal. :)
Me pasé todo agosto actuando erráticamente: la primera semana, lloré; la segunda semana, intenté matarme de hambre; la tercera, decidí concientizarme con hacer vida semana; y ahora ya he retomado el ritmo con todo: con la comida, con el ejercicio, con mi vida.
Decidí que ya que no podía evitar pesar lo que pesaba, no por eso tenía que maltratarme y actuar desde el odio. Para que las cosas salgan bien, hay que actuar desde la paciencia y desde el amor propio, aunque cueste. Esta "revelación divina" (que todas conocemos, a fin de cuentas), cambió mucho mi perspectiva desde hace dos semanas. Llevo dos semanas de mejor ánimo, y los llantos de mi última crisis se han esfumado, gracias a Dios.Decidí reordenar la actividad física, y he pasado en 3 semanas de hacer 20 minutos de ejercicio, a hacer los 50 minutos que durante la semana que viene quiero llevar a 1 hora diaria.
También ordené mi comida, y hago un desayuno liviano, almuerzo moderamente, y hago una colación entre la merienda y la cena con té o café, y eso es todo. Aunque mis calorías siguen rondando entre las 400 a 600 calorías, me siento mucho mejor. Obviamente, esto tiene excepciones, como hoy que almorzé con la familia de mi novio y debo haber comido más de 1000 en una sola comida, pero, saben qué? No me preocupa: mañana es lunes, y se lavan todos los pecados.
Ayer, me animé a pesarme, y estoy en 55kg, que sigue siendo vergonzoso, pero, ¡se esta moviendo la balanza a mi favor! Y esa me levanta muchísimo el ánimo. Sobre todo cuando para fines de septiembre quería tener ese peso, así que, cambiaré mi meta del mes, y procuraré volver al 54 para fin de mes. No me pongo metas ambiciosas, como verán. La idea es ir de a poco, y sentirme bien, caramba.
Luego de tantos meses de oscuridad, me siento mucho mejor, y ahora que estoy sinceramente comprometida con mi causa, me doy cuenta de cuánto estoy avanzando. :)
Bueno, no escribo más por el momento, para no hacer esto más largo, pero, durante esta semana voy a estar pasando para seguir comentando como estoy. :)
Las quiero a todas, y agradezco sus comentarios con el corazón!
Tal vez no hubiese vuelta de no ser por ustedes. :)
Hasta la próxima!
viernes, 2 de agosto de 2013
Noticias
No he venido a dar la cara porque me pese, y desde entonces he estado intentando definir mi estado, hasta hoy, que me decido a contarlo como sea.
Me pesé y la balanza marcó la estratosférica cifra de 57 kg. Esta bien, recién había merendado, era de noche y no había ido al baño, pero no quiero ilusionarme con ello y creer que tal vez no pese eso. Sospechaba esa suma desde que me medí la cintura y me dio de 65 cm, y desde que me probé pantalones que con 50 me quedaban bárbaros, y ahora me quedan justos. Mala señal, y era verdad.
Encima, esta semana, me han colmado de felicitaciones porque rendí bien mis materias finales, porque me ha ido bien en los parciales que he rendido hasta ahora, y me han dicho que estoy re linda y estoy re delgada. Para colmo de males, quien me dice esto último es una amiga que se desmayo por haber mal comido, y como que todo me llena de mayor frustración.
Por qué me molesta que me digan flaca? Es una estupidez. Pero me molesta porque es mentira, no lo estoy. No me soporto, no me aguanto, porque encima todavía no termino de ver dónde tengo todos esos kilos de más. En serio, no puedo terminar de verlo, y aunque ahora le echo la culpa a mis flotadores que no avisaron de las imperiosas ganas que tenían de crecer, no puedo creermelo del todo.
Me doy asco, me siento sucia todo el tiempo, me las pasaría dentro de la ducha todo el día. No soporto que mis amigas me miren, que me hagan comentarios halagadores, no los merezco, no son ciertos. Hablemos de vos que sí estás re flaca, hablemos de la otra que le creció el pecho dos talles, hablemos de cualquier otra cosa, pero no de mí, y menos en este estado en que me encantaría tirarme debajo de cualquier auto.
Ojo, no estoy ni me siento mal. Me siento vacía, como si todos mis logros se hubieren reducido al polvo mismo y no valieran de nada.
Quiero dejar de comer un tiempo, este fin de semana, tal vez. Pero no porque quiera desahuciarme hasta morir, es porque quiero entender que la vida es mucho más que comida. En este momento me siento abrumada por ella, siento que esta en todas partes, que no puedo evitarla porque todos me la ponen en la boca prácticamente.
Así que, veremos cómo sobrevivo el fin de semana.
Les comentaré mañana, estoy bastante alterada como para ser coherente ahora y no tengo una pizca de concentración.
Las adoro!
Me pesé y la balanza marcó la estratosférica cifra de 57 kg. Esta bien, recién había merendado, era de noche y no había ido al baño, pero no quiero ilusionarme con ello y creer que tal vez no pese eso. Sospechaba esa suma desde que me medí la cintura y me dio de 65 cm, y desde que me probé pantalones que con 50 me quedaban bárbaros, y ahora me quedan justos. Mala señal, y era verdad.
Encima, esta semana, me han colmado de felicitaciones porque rendí bien mis materias finales, porque me ha ido bien en los parciales que he rendido hasta ahora, y me han dicho que estoy re linda y estoy re delgada. Para colmo de males, quien me dice esto último es una amiga que se desmayo por haber mal comido, y como que todo me llena de mayor frustración.
Por qué me molesta que me digan flaca? Es una estupidez. Pero me molesta porque es mentira, no lo estoy. No me soporto, no me aguanto, porque encima todavía no termino de ver dónde tengo todos esos kilos de más. En serio, no puedo terminar de verlo, y aunque ahora le echo la culpa a mis flotadores que no avisaron de las imperiosas ganas que tenían de crecer, no puedo creermelo del todo.
Me doy asco, me siento sucia todo el tiempo, me las pasaría dentro de la ducha todo el día. No soporto que mis amigas me miren, que me hagan comentarios halagadores, no los merezco, no son ciertos. Hablemos de vos que sí estás re flaca, hablemos de la otra que le creció el pecho dos talles, hablemos de cualquier otra cosa, pero no de mí, y menos en este estado en que me encantaría tirarme debajo de cualquier auto.
Ojo, no estoy ni me siento mal. Me siento vacía, como si todos mis logros se hubieren reducido al polvo mismo y no valieran de nada.
Quiero dejar de comer un tiempo, este fin de semana, tal vez. Pero no porque quiera desahuciarme hasta morir, es porque quiero entender que la vida es mucho más que comida. En este momento me siento abrumada por ella, siento que esta en todas partes, que no puedo evitarla porque todos me la ponen en la boca prácticamente.
Así que, veremos cómo sobrevivo el fin de semana.
Les comentaré mañana, estoy bastante alterada como para ser coherente ahora y no tengo una pizca de concentración.
Las adoro!
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No estoy orgullosa de lo que soy, creo simplemente que ha llegado el momento de admitir lo que soy. Soy una loca enferma que quiere entrar en jeans talle 34, y pesar 50 kg de aire. Nada más. Soy una loca enferma que espera a vivir del amor y del aire. Soy una loca enferma que a veces dice exactamente lo contrario frente a la gente, pero qué mas da? La vida la vivo yo, y es solamente mia.
La rabia, la procesión, el miedo y la tristeza pasa por mi interior. Y eso es lo que se ve acá.
La rabia, la procesión, el miedo y la tristeza pasa por mi interior. Y eso es lo que se ve acá.


