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martes, 15 de diciembre de 2015

Nuevos rumbos, cerrando etapas.

Me llamo Omahira, tengo 23 años y ayer me recibí de abogada.
Al fin terminaron los seis años agónicos que me tomaron terminar esta carrera. Finalmente he cumplido con el mandato familiar, y aunque no siento que tenga mérito de nada, me alegra que al menos mi familia disfrute mis logros como si fueran los más grandes. No estoy acostumbrada a ser el centro de atención y que ayer todos me abrazaran y me desearan cosas buenas, me adomercio bastante. Si contar que así uno sabe quienes tiene a su lado realmente. Mis amigas de la infancia estuvieron y agradezco inmensamente su apoyo.
Casi no he pasado por este blog estos meses, un poco porque estaba estudiando, otro poco porque no necesité hacerlo. Sí las leo y lo seguiré haciendo, pero mi etapa en blogger como autora ha concluido.
Necesito avanzar de este punto. 
Estoy cambiando. No soy más una adolescente por mucho que quiera negarlo, y menos ahora que encima soy profesional. Me corté el pelo debajo de la oreja, para despedirme de este ser que he sido durante seis años. Es necesario ahora empezar de nuevo. 
Ojo, no estoy recuperada. Estoy en eso. Pero nada es definitivo ni pausible de recaídas, lo sé. Sin embargo, en la medida en que siga metida acá, no voy a avanzar jamás. 
Siempre supe que esta etapa llegaría a su fin, y aquí estamos. Lo bueno es que esta vez decido yo que quiero despedirme de todo esto. 
No reniego de lo que soy ni de lo fui. Ni de lo que pensé o escribí. Me sentí así en algún momento, y probablemente nunca dejé de sentirme así respecto a mi cuerpo, que ahora con el gimnasio continuo está empezando a cambiar. Siempre tendré un rollo con el cuerpo, pero ahora lo canalizo un poco más saludablemente. Tal vez es igual de obsesivo ir al gimnasio todos los días y comer balanceadamente, pero al menos no me hace daño. 
Quiero realmente que esto sea un cambio. Dejar ir todo lo que he sufrido y la gente que me he encontrado en estos últimos tiempos (que no fue de la mejor, salvo una buena excepción), y empezar a ser yo de nuevo. Retomar mi vida desde donde la dejé hace seis años. 
En el horizonte parece que todo lo puedo: a más tardar en tres meses, me voy al sur a probar suerte, me voy a vivir sola con mi novio, voy a perseguir mis propias metas y proyectos. Gracias obviamente al título que acabo de conseguir voy a poder hacer todo eso, pero le voy a dar la dirección que yo quiera darle. Finalmente voy a decidir. 
Me corté el pelo que me llegaba hasta la cola, debajo de la oreja, solo para cambiar, para obligarme a no esconderme debajo del pelo. Para obligarme a caminar derecha. Pasé cinco años en la facultad escondiéndome, queriendo pasar desapercibida. Ahora, quiero que vean lo que soy, y capaz soy incluso mejor que antes. 
La vida es demasiado corta, chicas, no pienso desperdiciarla no comiendo o sintiéndome mal por hacerlo. Comer no debería ser tan difícil. Así que, como estamos en etapas de superación, voy a intentar hacerlo. 

Me despido de todas ustedes, de las que me siguen leyendo, de las que no, y de las que todavía están por acá. Las quiero un montón! Siempre pienso en ustedes deseándoles lo mejor y seguiré haciéndolo. 
No somos solamente nuestro desorden, somos mucho más. No dejemos que la vida nos arranque la vida y la juventud. 
Sean felices! Yo también intentaré serlo. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

Volviendo

Aprovecho que mi novio tiene un navegador un poco más decente que el mío para escribir finalmente una entrada.
Sé que llevo cerca de tres meses sin escribir ni una sola palabra, pero al contrario de lo que podrían pensar (como queme ha estado yendo soberanamente mal), en realidad me ha ido bien. Solo que me he estado ocupando un poco de vivir, sin contar que he tenido, eso sí, momentos de bajón y no me parecía justo venir a poner cosas negativas cuando siempre intento mantener la línea positiva.
En fin, a ver, dónde dejé mi vida antes de desaparecer?
Bueno, mi novio volvió del sur del país al cabo de esa semana. Porque me extrañaba y porque no tenía sentido que se quedara si iba a extrañar y sufrir, cuando bien podía estar igualmente acá ahorrando conmigo todo lo que podamos antes de irnos. Así que, sí, lamento informarles que el año que viene, entre febrero y marzo, me estaré yendo a mejores horizontes. Obviamente me siento ilusionadísima y aterrada al mismo tiempo, pero todo sea por la aventura, no?
He estado estudiando y rindiendo finales. Luego de las mesas de julio y septiembre, me quedan ya solo 2 materias para recibirme de abogada, y ahora que tengo proyectos para irme, recibirme es esencial. Aunque de todas formas no pensaba pasar de este año para recibirme, digamos que ahora tengo un incentivo más grande que el hecho de que odio lo que he estudiado y las ganas que tengo de terminar.
He estado entrenando como una bestia, por supuesto, y he ganado mucha fuerza, además de algún que otro admirador en el gimnasio. Hago sentadillas con 30 kg, en prensa con 120, pecho con 20kg, y así. Levanto por lo menos la mitad de mi peso en casi todos los ejercicios. Menos en hombros, que agarro las mancuernas de 3kg con una frustración muy grande. Pero eso es más anecdótico que otra cosa. Esta semana particularmente me he pegado una paliza muy grande, y me siento terriblemente cansada en este momento. Pero estoy feliz de poder decir que entreno todos los días, por lo menos dos horas, además de que finalmente he añadido cardio tres veces por semana y dos veces hago abdominales.
Si veo mejoras? Eso es muy relativo. La verdad es que siempre siento que me falta. Y ahora que se acerca el verano, más. Todavía no puedo superar el miedo de andar en mangas cortas por el gimnasio, porque ineludiblemente quiere decir que tengo que mostrar mi panza delineada por la remera, y es algo que no tolero. Y que probablemente no supere nunca, muy a mi pesar. Es más, no sé cómo voy a hacer en verano, en donde realmente tengo que andar en musculosa porque va a hacer calor en serio.
Para ser sincera, y esto lo pongo como tema de debate si quieren, me parece que la vida fitnes, por decirle de alguna forma, cuesta mucho más que la vida de la no-comida. La no-comida te da una satisfacción casi inmediata, si bien es costoso controlar el hambre y los instintos más básicos, la realidad es que no es un estado permanente y tampoco es algo que pueda ser extendido a largo plazo. En cambio, el ejercicio sí, y cuesta el doble. No solo es hacer ejercicio, es comer bien, aprender a escuchar ese cuerpo que te encantó maltratar por años, y eso hace todo más costoso. Al tener que manejar los tiempos de tu cuerpo y no los de tu mente, el tiempo no pasa más. Llevo ya casi 10 meses entrenando, y siempre parece que falta un poco más.
Vale la pena? Y hasta ahora puedo decir que sí. Puedo decir ahora que realmente me esfuerzo más de lo que me he esforzado en toda la vida por algo. Pero es duro, no es para todos. Así como alguna vez dije que no es para todos no-comer. Esto prometo resultados perdurables y, lo mejor, sanos.
Luego de casi un año metida de lleno en esto, solo puedo decir, que voy a seguir por la senda de lo saludable. Y ojalá me de resultados.

En fin, espero que todas estén bien, y que me sigan acompañando.
Éxitos para todas!

domingo, 21 de junio de 2015

Con el corazón en el sur

Según parece mi vida es mucho más interesante de lo que creo. La última noticia es que mi novio esta viajando a Neuquen, una adorable provincia del sur argentino, a probar suerte laboral. Y yo acá estoy, esperando cual Penelope a que la vida me lo traiga de nuevo.
En principio se va por una semana, es decir, volvería el sábado que viene. Siempre y cuando no encuentre trabajo en esa semana, porque de ser así, se quedaría, y es algo que ya esta hablado y decidido de esa forma.
Así que, acá estoy, esperando que llegue, y eventualmente estaré esperando a que vuelva.
Sí, puede ser que tengo un novio un tanto abandonico, pero ya me lo dijo y le creo: esto lo hace por nosotros. Parece que mi destino no es quedarme para siempre entre las sierras sanluiseñas de mi provincia, y por mí mejor, uno vive de la aventura, no?
Ese es mi panorama actual.

Con todo el tema de los preparativos del viaje y la despedida, no he hecho ejercicio desde el miércoles, aunque al menos no me he pasado con la comida. No estoy tan preocupada por eso, afortunadamente.
La semana que viene va a ser de estudio (mucho ya que mi novio no va a estar), y de hacer ejercicio en casa. No es lo mismo que hacer pesas, por supuesto, pero al menos me va a mantener.
En el hipotético caso en que se tuviera que quedar mi novio allá, voy a inscribirme en un gimnasio para no perder todo lo trabajado en estos seis meses. No voy a dejar que nada detenga mi progreso.



Así las cosas, no hay más que contar.
Espero que todas empezemos esta semana con todas las ganas!
Éxitos para todas!
^^
No estoy orgullosa de lo que soy, creo simplemente que ha llegado el momento de admitir lo que soy. Soy una loca enferma que quiere entrar en jeans talle 34, y pesar 50 kg de aire. Nada más. Soy una loca enferma que espera a vivir del amor y del aire. Soy una loca enferma que a veces dice exactamente lo contrario frente a la gente, pero qué mas da? La vida la vivo yo, y es solamente mia.
La rabia, la procesión, el miedo y la tristeza pasa por mi interior. Y eso es lo que se ve acá.