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viernes, 2 de agosto de 2013

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No he venido a dar la cara porque me pese, y desde entonces he estado intentando definir mi estado, hasta hoy, que me decido a contarlo como sea.
Me pesé y la balanza marcó la estratosférica cifra de 57 kg. Esta bien, recién había merendado, era de noche y no había ido al baño, pero no quiero ilusionarme con ello y creer que tal vez no pese eso. Sospechaba esa suma desde que me medí la cintura y me dio de 65 cm, y desde que me probé pantalones que con 50 me quedaban bárbaros, y ahora me quedan justos. Mala señal, y era verdad.
Encima, esta semana, me han colmado de felicitaciones porque rendí bien mis materias finales, porque me ha ido bien en los parciales que he rendido hasta ahora, y me han dicho que estoy re linda y estoy re delgada. Para colmo de males, quien me dice esto último es una amiga que se desmayo por haber mal comido, y como que todo me llena de mayor frustración.
Por qué me molesta que me digan flaca? Es una estupidez. Pero me molesta porque es mentira, no lo estoy. No me soporto, no me aguanto, porque encima todavía no termino de ver dónde tengo todos esos kilos de más. En serio, no puedo terminar de verlo, y aunque ahora le echo la culpa a mis flotadores que no avisaron de las imperiosas ganas que tenían de crecer, no puedo creermelo del todo.
Me doy asco, me siento sucia todo el tiempo, me las pasaría dentro de la ducha todo el día. No soporto que mis amigas me miren, que me hagan comentarios halagadores, no los merezco, no son ciertos. Hablemos de vos que sí estás re flaca, hablemos de la otra que le creció el pecho dos talles, hablemos de cualquier otra cosa, pero no de mí, y menos en este estado en que me encantaría tirarme debajo de cualquier auto.
Ojo, no estoy ni me siento mal. Me siento vacía, como si todos mis logros se hubieren reducido al polvo mismo y no valieran de nada.
Quiero dejar de comer un tiempo, este fin de semana, tal vez. Pero no porque quiera desahuciarme hasta morir, es porque quiero entender que la vida es mucho más que comida. En este momento me siento abrumada por ella, siento que esta en todas partes, que no puedo evitarla porque todos me la ponen en la boca prácticamente.
Así que, veremos cómo sobrevivo el fin de semana.
Les comentaré mañana, estoy bastante alterada como para ser coherente ahora y no tengo una pizca de concentración.
Las adoro!
No estoy orgullosa de lo que soy, creo simplemente que ha llegado el momento de admitir lo que soy. Soy una loca enferma que quiere entrar en jeans talle 34, y pesar 50 kg de aire. Nada más. Soy una loca enferma que espera a vivir del amor y del aire. Soy una loca enferma que a veces dice exactamente lo contrario frente a la gente, pero qué mas da? La vida la vivo yo, y es solamente mia.
La rabia, la procesión, el miedo y la tristeza pasa por mi interior. Y eso es lo que se ve acá.