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lunes, 3 de junio de 2013

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Sé que dije que no tengo tiempo para escribir periódicamente, pero, haré el esfuerzo cada vez que tenga un tiempo, como ahora. ;)

Mientras viajaba en colectivo hacía el gimnasio, me asaltó un recuerdo que pensé que ya no existía: soy yo, como unos incipientes 15 años, escudriñándome en el espejo, y viendo mis costillas sorprendida. En ese momento, yo era feliz descubriendo que tenía un "hueso de la cadera" que podía verse desde fuera, pero cuando vi mis costillas, me obligué a sentir miedo. Me obligué a detenerme ante ese avance, ante esos nuevos huesos que nunca había visto. En mi mente, pensaba en mi mamá y en mis amigas, las imaginaba diciendo que estoy enferma. Me puse la remera de nuevo, y decidí parar.
Sí, creo que me detuve al menos unos meses, hasta que volvió el calor y preferí seguir comiendo aire que comer como persona normal.
El punto es que, con 15 años unas costillas me daban miedo; y ahora con 21, lo que único que siento que me valida como persona son las mismas costillas que asoman y hasta con más ímpetu que antes.
¿Qué tonto, no? ¿Cómo he cambiado, no?

Otra cosa que ha cambiado es que, antes, con esa misma edad, me sentía orgullosa de decir sin tapujos ni vergüenzas "sí, no como, ¿y qué?". Pero ahora, cuando alguien insinúa siquiera que tengo un problema, lo niego, me da vergüenza, me siento ridícula, lo escondo. Lo escondo por todo lo que no lo escondí antes.
¿Por qué? No sé. Sospecho que es porque tengo 21 años y vergonzante admitir una situación así. "Inmadura", imagino que me dirían de confesarlo abiertamente.

Lo que daría por un cuerpo así. 
En fin, por el momento, empeze la semana bien: gimnasio, baño, comida moderada... Ya veremos qué tal me va con lo demás.
Éxitos para la semana!
Qué tengan un buen lunes! ^^

2 comentarios:

Flynn Rose dijo...

Cambiaste así porque todo eso se hizo más fuerte. Ya ves, trataste de frenarlo pero supongo que cuando está instalado en algún momento sale a flote... Sé que tenés cuidado en la medida que podés, que te preocupa, y que no digas con orgullo "no como, ¿y qué?" como antes es mejor señal.

Sos divina, de verdad lo q me decís en mi blog?? Ojalá se concrete lo de ir a san luis aunque sea a buscar mis cosas y te aviso jajaja

Un beso enorme :)

Nana Monster dijo...

Creo que principalmente debes aprender a querer cada parte de tu cuerpo, no es justo que seas tan dura con vos misma y que dejes que tu salud caiga por un precipicio.

A lo mejor deberías priorizar algunas cosas, y así poder ver con claridad que es lo que realmente querés.

Espero que estes muy bien aparte de todo esto, y que sigas muy muy bien.

Un abrazo, linda.

No estoy orgullosa de lo que soy, creo simplemente que ha llegado el momento de admitir lo que soy. Soy una loca enferma que quiere entrar en jeans talle 34, y pesar 50 kg de aire. Nada más. Soy una loca enferma que espera a vivir del amor y del aire. Soy una loca enferma que a veces dice exactamente lo contrario frente a la gente, pero qué mas da? La vida la vivo yo, y es solamente mia.
La rabia, la procesión, el miedo y la tristeza pasa por mi interior. Y eso es lo que se ve acá.