El problema de tener tiempo libre, es que, justamente, no sabes qué hacer y, en mi caso, me pongo a pensar. Lo cual, es nocivo para mi ánimo, para mi alma. Yo pensando soy un desastre, porque es casi seguro que voy a terminar deprimida o pensando en cosas que no vienen al caso. Y es eso lo que me ha estado pasando durante la semana.
He tenido tiempo para mirarme en el espejo, cosa que evito ocupando de cualquier otra cosa, pero como tengo tiempo lo hago, y me vi hermosa de adelante: cintura pequeña, abdomen formado. Pero, de costado, cagamos: tengo unos flotadores que puedo agarrar perfectamente, así que, me dediqué a apretarlos un poco. No puedo creer que después de 3 meses y medio de gym todavía estén ahí. Los odio!
Pero, lo peor han sido las pocas ganas de comer que tenía. Pero no es que quería ayunar delibradamente, matarme de hambre porque me sentía mal o sola (que he estado sola pero no me ha hecho sentir mal); no, quería no comer porque no tenía ganas de nada. Como que me quedé sin vida, sin contenido, sin nada, y por ende no quería comer. Tanto es así que, anoche, cuando tuve que cenar, ví el plato y quise estrellarlo contra el piso. No quería comer, quería irme a acostar, quería quedarme sola... Y no me explicó el por qué de ese loco arranque que tuve.
Obvio, el plato sigue vivo y comí parte de lo servido. Pero el odio que sentía por el pobre es algo que no puedo olvidar.
Por el momento, estoy comiendo. Poco, pero como. He pasado hambre? Si. Me gustó? Sí. Pero, siempre en el límite, claro. No he dejado de comer lo suficiente como para morir, pero al menos alcanza para levantarme tranquila con mi alma porque no he fracasado.
Lo gracioso es que no sé de dónde saco tiempo libre si el viernes rindo un parcial importante de una materia promocional xD.
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| Así! Quiero ser así! |
Éxitos, hermosas!




