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domingo, 26 de octubre de 2014

Auto destrucción

No es que no haya escrito porque me haya ido "mal" con la comida, no he escrito porque no entiendo qué es lo que me pasa.

Como normalmente poco, no meriendo ni ceno, por lo que hago "ayunos" de hasta unas 18 horas en las que nada pasa por mi boca. Tengo una fuerza de voluntad terrible para resistirme a todo lo que me ofrecen, y he vuelto a las andadas para escaquearme de la comida. La semana pasada fuimos a tomar algo afuera con mis amigas, qué pedí? Un jugo de naranja. Nada más. Mi amiga se pidió un submarino con cuatro medialunas y me ofreció, tenía hambre? Sí. Acepté? No, por supuesto que no.
Sin embargo y a pesar de todo lo que hago para evitar la comida, que ya no me apetece ni me ilusiona, me veo igual o peor. Las mismas piernas enormes, la misma panza con sus amigos los flotadores, los mismos brazos gordos que debo esconder.
No importa que los huesos de mi pecho se estén marcando o que los de las caderas fuesen a salir de mi cuerpo, me veo igual. Frustrantemente igual.
Aún cuando comiese mucho más, como un viernes o un sábado que pasó con mi familia, no cambia nada.
Coma o no coma, mi cuerpo se ve igual de pesado y gordo. 
Es increíble lo duro que se me hace darme cuenta que, haga lo que haga, el resultado siempre va a ser el mismo: yo disconforme, vistiéndome de espaldas al espejo, procurando no mirarme demasiado para que no me duelan las dimensiones de mi cuerpo.
Soy demasiado gorda, curvilínea, voluptuosa, rellenita... 
No puedo conmigo misma, y aunque el hambre alivia en parte ese dolor, me genera culpa no comer y hacerlo deliberadamente. Pero lo más amargo de la cuestión es que ni siquiera sufriendo como lo hago tengo el consuelo pequeño de estar adelgazando. Porque estoy igual, gorda y fea.
Cuando me vea mi novio en dos semanas, no me verá delgada como hubiese deseado que me viera, ni siquiera notara todo el hambre que he pasado, y me duele. Me duele porque soy una inútil hasta para llevarme a la inanición.
Me da culpa haberme comido media taza de ensalada de frutas que preparó mi mamá con toda su buena intención. Prefiero morir de hambre que comer, pero hoy, solo porque hace calor y el ejercicio me dejó temblando, decidí comer fruta, y para qué? Para ponerme a pensar ahora que tendría la panza más plana de no haberlo hecho.
Sinceramente, no sé hacía dónde voy ni que pretendo escribiendo esto. Supongo que quería sacarme esta frustración y malestar que llevo dentro. Supongo que quiero poder decir en algún lado "hacen 35° de calor y mañana voy a ir a trabajar con un saco encima porque no quiero mostrar la gordura que llevo encima y que ninguna blusa puede disimular, sea ajustada u holgada." Porque sí, me da vergüenza esconderme como lo hago entre los pliegues de mi ropa que me hacen verme incluso más gorda de lo que soy. Pero no puedo evitarlo...
Esto es un infierno. 

2 comentarios:

Sophie dijo...

Ay nena lamento que te sientas asi, tal vez si estes bajando pero esa distorcion corporal? de todas formas es como que nunca se esta conforme, y nos seguimos viendo igual y te entiendo es injusto y frustrante.
No se que decirte, reconoce tu esfuerzo y tal vez basate en opiniones de otros porque nuestra mirada es muy dura frente a nosotras mismas.
Gracias por tu comentario
besos

suspiro dijo...

linda porque te sientes así estas en un buen numero te admiro por la fuerza que tienes yo soy todo lo contrario un desastre.. y bueno no debes sentirt mal por comer frutas eso si es bueno pero grasas eso si sientete fatal
un beso

No estoy orgullosa de lo que soy, creo simplemente que ha llegado el momento de admitir lo que soy. Soy una loca enferma que quiere entrar en jeans talle 34, y pesar 50 kg de aire. Nada más. Soy una loca enferma que espera a vivir del amor y del aire. Soy una loca enferma que a veces dice exactamente lo contrario frente a la gente, pero qué mas da? La vida la vivo yo, y es solamente mia.
La rabia, la procesión, el miedo y la tristeza pasa por mi interior. Y eso es lo que se ve acá.