En todo lo que he vivido en mis 21 años (que tampoco ha sido mucho, por cierto), la única cosa que me ha hecho sentir bien es tener una mente tranquila en un cuerpo que acompañe esa mentalidad despejada.
Mi mente siempre ha gustado de escribir y leer, por eso, cada tanto me doy tiempo para leer o releer algún libro, y para escribir. Yo quería ser escritora (todavía estoy a tiempo), y justamente ahora tengo una novela a medio escribir, que ya terminaré cuando rinda mi examen final. Pero, también hay que saber cuándo decir "esto es demasiado para mí." Como me pasó ayer: estaba estudiando para rendir dos finales la semana que viene, y no me da el tiempo ni la mente para tanta información, así que, después de dos días de un dolor de cabeza terrible, tomé la decisión de dejar un final para después. No voy a decir que no me deprimí y me sentí inferior, porque la verdad es que todavía estoy pasando el golpe que me ha traído tener que admitir que soy vulnerable o limitada. Y, creo, eso también es cuidar nuestra mente y mantenerla sana: ¿de qué me sirve forzarme a rendir dos materias cuando probablemente acabe en el hospital de tanto estudio? No me sirve, no vale la pena, y tampoco garantiza que saque las dos materias. Preferí irme a la segura, y eso me ha dado tranquilidad: ya no estoy somatizando nada.
Por otro lado, hay que cuidar al cuerpo: desde el ejercicio hasta una alimentación saludable. No voy a decir que es re fácil dejar de comer harinas de un día para el otro, o que hace semanas que no como nada dulce, porque la verdad es que me doy mis gustos de vez en cuando (sobre todo un día del finde en que me como alguna golosina compartida con mi novio), pero se puede superar o restringir el consumo de esas porquerías. Tampoco hacer ejercicio es un hábito que se forma de la noche a la mañana, para mí es un gusto adquirido. Salvo a mi novio que le gusta de toda la vida, la mayoría hemos aprendido a que nos guste el deporte. Y aún así, detesto sudar, pero, sé que siempre me espera un baño reconfortante al final de la sesión, y eso me mantiene en pie.
A lo que voy es que, según mi concepción, ser feliz se alcanza a través de estos dos factores: un cuerpo sano y una mente sana. Si te sentís bien, si has enriquecido tu mente con lo que te gusta (estudiar, leer, escribir, hacer manualidades, escuchar música, y más), ¿qué más necesitas? Si uno se siente bien así, creo que todas las demás cosas se superan: se supera que tus padres se lleven mal, se supera que tu padre sea un desastre, se supera que tu hermano se casi un fracaso, se supera que te avergüenze tu cuerpo más que otra cosa en el mundo... Se supera.
Hablando de mi cuerpo, y para que vean que mi mundo no es de color de rosa ;), mañana tal vez me pese. Y no saben la ansiedad que me da eso. Tengo miedo de no haber bajado nada, que todo haya sido en vano, y si así fuese, pues, seguro que se me va todo el equilibrio al demonio. Encime, mi novio se dirige a mí con la palabra "delgada" y no puedo soportar escucharlo decirme así, porque todavía lo siento mentira. Lo mismo cuando tengo que salir al gimnasio: necesito ir con un sueter o algo mangas largas, porque sino no puedo vivir sabiendo que la gente del colectivo me vean con mis brazos blancos y gordos.
No, no estoy ni remotamente curada de toda esa porquería, pero, insisto cada día en hacer un paso hacía delante.
Éxitos!








